Los principios fundacionales de Flor de Juego son:

 

  • Co-crear espacios vinculares de cuidado amoroso y respetuoso con la vida, comenzando por nosotros mismos

  • Tomar conciencia creciente que somos parte de la naturaleza, de la interdependencia entre todo lo vivo y el estilo de nuestra relación con el entorno y con la interioridad

  • Mirarnos a nosotros, conocer nuestra historia personal, nuestros ancestros, nuestra identidad, pertenencia y cultura

  • Aprender a honrar a nuestros padres, al tiempo, a los ciclos vitales y sus ritmos

  • Afinar y ampliar nuestra percepción, haciéndola más sensible, abarcativa, profunda

  • Conocer nuestras posibilidades y nuestras limitaciones.

  • Ampliar la capacidad de introspección, aprendiendo la escucha interior, que es una gran fuente de sabiduría

  • Aprender a experimentar lo que sentimos, para darle tiempo y espacio al estar en el presente.

  • Cuidarnos, aprendiendo a  poner límites sanos,  cuando decir que no para poder decir que sí, siendo más honestos con nosotros mismos

  • Aprender en grupo

  • Aprender a conversar, a escucharnos, a disentir

  • Habilitar espacios de Juego libre, de arte, de aprendizaje en todas la áreas del conocimiento

  • Recuperar la alegría de vivir junto a otros, danzando, cantando, construyendo, siendo solidarios con las personas, la Madre-Tierra que nos sostiene, los animales y el entorno vegetal

  • Involucrarnos en la educación de los que nacen, apoyando a los que son sus figuras de apego

  • Valorar los saberes de la comunidad, ya que todos tenemos algo para aportar y compartir

  • Aprender a dar servicio

 

Me parece importante que estos principios se vivan haciendo, se expresen en la acción, y, como la VIDA es movimiento… todo está susceptible al cambio y al crecimiento, y refleja tanto la evolución de la conciencia de mí como gestora, coordinadora como de todo el grupo que participa y de la comunidad donde se inserta.

 

La forma de gestar Flor de Juego y otros Clubes de Educación Viva, se proponen ser en sí mismos una escuela donde aprender, siendo reflejo de la búsqueda de llevar a la práctica, lo que pensamos, sentimos y decimos.

Acción donde se vea reflejado el cambio que deseamos ver, y colaborar con los que deseen también iniciar un proceso de cambio.

 

La ronda, el círculo, la palabra, el silencio, la respiración, el contacto con el entorno natural y cultural, el canto, el baile, el trabajo manual, la lectura, el relato, el juego, el compartir la comida, la preparación de los alimentos, la tarea compartida e individual, son medios para poder aprender.

© Creación y redacción: Virginia N. Blaistein. Para reproducir los contenidos de esta página debe citarse la fuente