Digo de mí, se dice de mí

Aquí me presento a mi modo, con una carta abierta, mezcla de recuerdos, anécdotas y aprendizajes. 

Para una versión formal de mi experiencia, pueden ver mi Currículum aquí.

Nací en Argentina, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, ciudad separada de la República Oriental del Uruguay por un ancho río. Un día de Junio de 1957, con sol y frío, festivo y feriado. Me recibió una ciudad pequeña y una familia grande.

Un entorno con todos los verdes, canto de pájaros, ríos, arroyos, arenita brillante y plaza con aroma a rosas y tierra recién regada por el placero… escenario de mi infancia. Juego, mucho juego!

 

Con hermanos y hermanas, una bandada de primos, una tropilla de amigos y vecinos compartimos aventuras sobre zancos, bicicletas, caballos, botes y baldosas de zaguanes enceradas que recorríamos sobre patines de lana.

 

Había tiempo para ir a la escuela, para dar vueltas manzanas jugando a la mancha, a la Payana con cantos rodados especialmente elegidos del lecho del río, tiempo de dibujar rayuelas con pedacitos de ladrillo y hacer rondas mientras los vaqueros atacaban y las cebitas nos mataban por un rato…

 

También alcanzaban las tardes para jugar a las figuritas brillantes, a las muñecas, ir a nadar, danzar, a cerámica, piano, a tomar mate alrededor de la canchita de fútbol, participar de festivales de folklore y música clásica vestida con ropa para salir… Y, aprovechando las siestas de los grandes, leer panza abajo lo que llegara a nuestras manos. (Además de robar caramelos y galletitas escondidas en los estantes más altos de la cocina).

 

Y ya más grande… animarse con el teatro, a la alfabetización en zonas de mucha pobreza y soñar con un mundo mejor!

Dar mi presente en el primer curso de Guías de Turismo y acompañar a visitantes  por la ciudad histórica en la que me tocó nacer. (Decía mi papá, que nacimos de casualidad en este lado del mundo, que si no hubiera habido progroms contra los judíos en Rusia… en lugar de hablar español, estaríamos hablando Yiddish, tomando té del samovar y abrigados para soportar las nieves de aquel lejano lugar que abandonaron a la fuerza, en un gran barco…)

 

Y con el fin del colegio secundario, y en años turbulentos -estábamos en el 1974- mapas y nuevos rumbos, volar del nido! Elegí Jerusalém, donde estudié un año recreación y coordinación de grupos, teniendo mi primer acercamiento al kibutz (granjas colectivas-socialistas).
 

En Marzo de 1976 regreso a la Argentina, qué mes, qué año!
 

Me radico en Buenos Aires, haciéndole gambetas al proceso militar y aprendiendo a sobrevivir. Estudio teatro eligiendo a Villanueva Cosse y a Hugo Midón como maestros. Hago el profesorado de educación inicial, trabajo en recreación, en escuelas, mechando con expresión corporal, danza, amigos y el amor…

 

Junto a Hugo, mi compañero de vida por 20 años, crece un espacio muy especial: entre los años 1980 y 1990, “El Pezquepez”: una escuela activa y un Pezquepez CLUB, donde el JUEGO se daba la mano con la LIBERTAD, el ARTE con el RESPETO y los grandes y chicos disfrutaban de crecer juntos en actividades donde el cuerpo era el protagonista: natación, psicomotricidad, escuelas de verano, campamentos, jardín de infantes, recreación de cumpleaños… y lugar para los hijos… a la hija de Hugo, Flor, se sumaron dos hermosas mujercitas: Maia y Laura. Ellas nos eligieron para enseñarnos a ser mejores personas.

 

Estudié psicología social, profundicé en temas relacionados a la primera infancia, me acerqué a Piaget, Freud, Winnicot, F. Doltó, a Rudolf Stainer, a Emmy Pikler, a la psicomotricidad, al Juego con mayúsculas, al Arte, a la reflexología holística, la antroposofía, la sagrada Tradición Andina, el arte de narrar cuentos, la Física cuántica, las Constelaciones Familiares…

En la década del 90, vuelvo por cuatro años a vivir en la Galilea, en un kibutz trabajando en educación.

Vivir la Guerra del Golfo, con máscaras anti-gas, pero no anti-miedo, me enseñaron a valorar aún más la vida! Aprendí un nuevo idioma, una nueva cultura… pero la familia se extrañaba… Nuevamente armar valijas y regresar a Buenos Aires…

Al volver participé en talleres literarios, en el Grupo de Teatro Comunitario del C.C. Barracas, me di el gusto de formar parte de Abrazos Gratis.

 

En la actualidad, coordino Grupos de formación, lectura, reflexión y vivencia en Educación Viva. Nació “FLOR DE JUEGO” Club itinerante de Educación Viva. Dicto cursos de capacitación para maestros, acompaño a madres y padres en temas de crianza, ayudo a directoras de escuelas infantiles en aspectos pedagógicos, viajo x la Argentina trabajando con familias en riesgo social, dando talleres de arte y creatividad. Formo parte del Proyecto UPA.

Como miembro fundadora, realicé la coordinación Pedagógica de Tierra Fértil, 1º espacio de educación libre para niños en edad de primaria en la zona de Beccar. Dirigí por 16 años hasta Enero del 2013, una de las sedes de Caballito de Planeta Juego (Centro de Educación Temprana) creando proyectos pedagógicos y asesorando al equipo de maestros.

Me gusta mucho lo que hago! Pero no termina aquí, esto recién comienza para mí!

 

Un sueño re-nacía en el 2009, fundar una Casa abierta, parecida a El Pezquepez en las Sierras de Córdoba… y en el sueño, se coló el libro Educar para Ser de Rebeca Wild, la del “Pesta”.

Y escuchando como siempre mis deseos… Pedí una licencia sin goce de sueldo, mochila al hombro, hostels, trabajar para seguir los caminos y a los 52 años, cambié de rumbo y en lugar de ir hacia Traslasierra, partí hacia Tumbaco, Ecuador. Y conocí a Rebeca y a Mauricio Wild, y viví en León Dormido, y participé de Ecosímia, un nuevo paradigma que respeta los procesos de vida… y pude convivir con ex alumnos, ex padres y ex acompañantes de “la escuela que nunca fue escuela…” Me inicié en la Sagrada Tradición Andina que me aportó bellas herramientas para el trabajo conmigo misma. Comparto esta experiencia con los que quieran sumarse… abro mi casa, donde esta se encuentre, y recibo a jóvenes, padres y madres, maestros, y a todos los que deseen y se animen a profundizar en el conocerse a Sí Mismo… para poder cambiar algo en la educación y la calidad de vida de los que van llegando.

 

Y sigo teniendo tiempo para jugar, para leer, para ir al cine, para sentarme a mirar radio, para viajar, para los amigos, para disfrutar al ver crecer a mis hijas, que ya vuelan x sus propios cielos y ver al retoño de Florencia, Julián al que acompañé en sus primeros pasos y en sus primeras palabras!.

Tiempo para amar, para escribir, para ser turista en Buenos Aires a pesar de los 36 años que ya llevo viviendo en ella!

Se renovaron las ganas de seguir aprendiendo, emprendiendo,  y transmitiendo lo aprendido. Por eso emprendí un largo viaje a México, para seguir conociendo experiencias nutricias y devolver algo de lo recibido, esta vez como activista y embajadora de Reevo (Red de Educación Alternativa) dentro del Movimiento que se generó luego de la creación del documental La Educación Prohibida de Germán Doin y equipo, del cual formo parte.

 

Doy gracias a mis padres, a los maestros de la vida, a las dificultades, los duelos y las alegrías, por haberme acompañado a tener confianza en la vida, en los otros, y en los grupos. Me siento bien cuando me doy cuenta que sigo jugando y eligiendo con libertad!

  Todavía ando buscando, husmeando,  curiosa por saber lo que me espera a la vuelta de la esquina.    

 

 

Virginia Blaistein

Aprendedora